Tu web es preciosa. Ganó likes en Instagram. Tu diseñador está orgulloso. Y tú sigues compitiendo por precio y persiguiendo clientes que no valoran tu trabajo.Esta ponencia destroza el mito de que «buen diseño = web bonita» y te muestra la verdad incómoda: una web puede ser estéticamente impecable y estratégicamente desastrosa. Saldrás sabiendo:
